Cada caso hay que estudiarlo individualmente, pero vamos a intentar dar unas líneas generales que se han de cumplir.
El coche donante ha de ser de igual año de fabricación o posterior al coche receptor. Así no será imprescindible pasar pruebas de laboratorio de contaminación, con un alto coste.
El motor a instalar no ha de superar un 30% más en potencia al motor original del coche receptor. En caso de que se supere esta cifra no se puede asegurar la viabilidad de la homologación, aunque en ocasiones si no se excede demasiado del 30% de aumento es posible.
Si las cajas de cambio de los vehículos no son iguales o equivalentes se ha de montar la del coche donante junto con el motor.
Siempre se instalará el sistema de escape completo del coche donante, para asegurar cumplir con la normativa de contaminación.
Si el sistema de frenado de los dos vehículos es equivalente tendremos dos opciones, cambiarlos o no (nosotros recomendamos el cambio). Cuando el sistema de frenos de ambos vehículos no es compatible, hay que instalar el del donante en el receptor (o un sistema diferente con más índice de frenada) lo que implica tener que pasar un ensayo de frenada. Es habitual ya que de origen los vehículos cuentan con un sistema de frenado acorde con la potencia que desarrolla su motor.
No es posible instalar un motor con turbo compresor en un vehículo receptor que originalmente no cuente con ese tipo de alimentación.
No es posible instalar una caja de cambios 4x4 en un vehículo receptor que originalmente no cuente con ese tipo de transmisión.